lunes, 8 de febrero de 2016

El Bandolero Rojo cambia de dirección

Éste último tiempo apenas he publicado algo debido a he estado ocupado preparando el nuevo sitio de El Bandolero Rojo desde ahora éste blog deja de estar activo. No os preocupeis, el blog seguirá existiendo y podreis seguir viendo los artículos publicados, sólo que su actividad pasará a esta nueva dirección: https://elbandolerorojo.noblogs.org/
¡Nos vemos en las barricadas!
¡Saludos revolucionarios!

lunes, 21 de diciembre de 2015

Noam Chomsky: las 10 estrategias de manipulación mediática

Noam chomsky Noam Chomsky: las 10 estrategias de manipulación mediática1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas).
¿Usted cree que la tinellización de la TV tiene algo que ver con esto?… Obtenga otra opinión acerca de la medicación que está tomando…

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado problema-reacción-solución. Se crea un problema, una situación prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
Ni se le ocurra pensar -por ejemplo- que alguna vez le mandaron saqueadores a cierto presidente para terminar de empujarlo al precipicio…

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sóla vez.
Por suerte a nadie se le ocurrió todavía, subir los precios de los artículos de primera necesidad todas las semanas y cada tanto achicar los envases. Eso sería pasar el límite de lo aceptable…

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como dolorosa y necesaria, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que todo irá mejorar mañana y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
Hasta donde tengo memoria, el truco más antiguo estuvo a cargo de un capitán ingeniero que nos legó una polifuncionaria a quien le hicieron pagar los platos rotos, que cuando era ministro de economía decía: Hay que pasar el invierno…

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas).
En cierta etapa de la adolescencia, los chicos necesitan identificarse con imágenes fuertes, por eso son tan terminantes: o es blanco o es negro, pero no hay posibilidades de valores intermedios… No, no estoy hablando de cómo se manejan las discusiones políticas…La asociación corre por su cuenta.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
No me diga que usted no ama a su candidato cuando él le habla con el corazón en la mano…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas).
Ah (no sé si estoy entendiendo!), es en este punto donde… las computadoras a los pibes… mientras que por el otro lado se bajan discursos tecnofóbicos…

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
No me diga que usted se pierde el Prendé y apagá la luz!

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
No se queje si le aumentan la tarifa del celular o del peaje. Si no lo puede pagar no lo tenga o no lo use…

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el sistema ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Manual de los combatientes por la libertad

Aquí os dejo este interesante manual de sabotaje hecho por la CIA contra el gobierno nicaragüense.
Aunque fue escrito por un estado para sabotear a otro estado con fines imperialistas, este manual es todo un clásico para saber luchar y sabotear de forma sencilla y facil a un gobierno. Por lo tanto será de gran ayuda para destruir el capitalismo y todos los estados.

http://www.nostate.com/docs/The-Freedom-Fighters-Manual.pdf

sábado, 12 de diciembre de 2015

¿Quieres sabotear tu centro de trabajo? Este manual de la Segunda Guerra Mundial te dice cómo

Si tu trabajo es tu enemigo, quizá podrías aprovechar estas tácticas de la inteligencia estadounidense en tiempos de la Segunda Guerra Mundial para sabotearlo 

16467626851_8e8e97c1b5_z

El trabajo puede ser la ocupación más satisfactoria o la más pesarosa de nuestra vida cotidiana, dependiendo las circunstancias en que nos encontremos. Hacer lo que nos gusta es sin duda placentero, pero pasar 8 horas continuas o más empleados en una actividad que nos desagrada bien puede considerarse una forma de tortura.

En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, personal de la Oficina de Servicios Estratégicos del gobierno de Estados Unidos (el antecedente directo de la CIA) redactó un manual para sabotaje para el centro de trabajo. La premisa podría parecernos extraña o inusual ahora, pero no si pensamos que en contextos bélicos ha ocurrido que una población local termine trabajando para el bando enemigo porque, por ejemplo, sus tropas han tomado el control de su país. Así sucedió, por ejemplo, cuando el régimen nazi se extendió por buena parte de Europa central.
En ese sentido, el Simple Sabotage Field Manual guarda cierta coherencia con esa lógica de combatir al “enemigo”, atacarlo en todos los frentes posible y no sólo con las vistosas maniobras militares del campo de batalla, sino también con las acciones de todos los días que aunque pequeñas, también son importantes. O al menos ese es el discurso ideológico, la forma de convencer a los ciudadanos comunes y corrientes de que esa también es su guerra.
En su versión completa, el manual también instruye sobre el sabotaje de máquinas, cómo iniciar incendios en almacenes y otros edificios, cómo perturbar el sistema de transporte, y otras situaciones de la vida diaria. Las que compartimos a continuación son las ocho recomendaciones principales para dinamitar (figurativamente) desde dentro el lugar de trabajo: hacer que nada funcione y que poco a poco una empresa se vaya a pique, que fracase y quiebre. 
-Insista en hacer todo a través de canales. Nunca permita atajos para tomar decisiones expeditas.
-Pronuncie discursos. Hable tan frecuentemente como sea posible y con gran duración. Ejemplifique sus “argumentos” con anécdotas extensas y relatos de experiencias personales.
-Siempre que sea posible, remita todos los asuntos a comités para “su estudio y consideración”. Intente formar comités tan numerosas como sea posible, nunca menores a cinco integrantes.
-Aluda a asuntos irrelevantes con tanta frecuencia como sea posible.
-Discuta sobre la exactitud de las palabras en las comunicaciones, las minutas y las resoluciones.
-Refiérase a un asunto anterior decidido en la última reunión e intente reabrir la discusión sobre la conveniencia de dicha decisión.
-Aconseje “cautela”. Sea “razonable” y exhorte a sus compañeros a que sean también “razonables” y eviten la prisa que podría resultar después en situaciones vergonzosas o dificultades.
-Preocúpese por lo adecuado de cualquier decisión. Pregunte si la jurisdicción de ésta recae en el grupo o si tal vez entrará en conflicto con la política de una instancia superior.
Si alguno de estos comportamientos te parece conocido, quizá podrías comenzar a sospechar si alguno de tus colegas no es un espía encubierto con la misión secreta de minar la actividad productiva de tu país.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Mayo junio de 1968

Mayo junio de 1968
por Frank Mintz.

Para comprender el movimiento de Mayo de 1968, es preciso tener en cuenta que el pensamiento anarquista estaba prácticamente amordazado por un frente único de la derecha y de la izquierda a favor de la guerra colonial en Argelia, presunto territorio francés. El PC dejaba pasar algunas críticas pero no sólo se oponía terminantemente a apoyar los argelinos insurrectos y a sabotear las industrias militares y el ejército, sino que votaban los aumentos presupuestarios para la guerra y ganarla.
El fin de la guerra y el reconocimiento de la independencia de Argelia en 1962 profundizaron la oposición al PC entre muchos izquierdistas. Éste mantenía su presión sobre el sindicato CGT y muchos trabajadores a través de enchufes que otorgaba en numerosos municipios, tanto a intelectuales como a ex obreros convertidos en empleados municipales, eventualmente especialistas de la seguridad en las manifestaciones públicas.
Los grupos trotskistas tenían muchas dificultades para difundir su propaganda en las fábricas. Los anarquistas estaban en la misma situación y además sufrían las recaídas de discrepancias y errores desde el fin de la guerra mundial.
*** *** ***
El periodo 1944-1954 representó un auge indudable con el relanzamiento de la federación anarquista (FA) que llegó a sacar su semanario a 50.000 ejemplares y el movimiento anarcosindicalista español en exilio con unos 25.000 afiliados.
Las dos cifras son un brillo ilusorio porque casi no había relación entre las dos organizaciones que apuntaban a dos objetivos diferentes. La FA tenía una cantera de jóvenes procedentes de la lucha anti nazi y debía reconstituir una organización poderosa. El Movimiento Libertario Español (MLE) pretendía reconquistar sus fuerzas en la misma España a través de la lucha antifranquista y la caída próxima del régimen. Por eso, el MLE en Francia tuvo una actitud prudente para mantener lazos establecidos durante la lucha anti nazi con gente que estaban en el poder y aprovechar una tolerancia suya para una mejor preparación de la lucha antifranquista. La CNT española cumplió su propósito, quedando ajena al movimiento social francés y con una visión tan miope que cayó en un antifranquismo cada vez más fofo a partir de fines de los 1950, hasta el extremo de que los antifranquistas más destacados estaban o fuera o expulsados: el guerrillero Francisco Sabater, organizadores de una campaña contra el turismo como Juan García Oliver, Cipriano Mera, Octavio Alberola, el historiador de la CNT José Peirats.
Dentro de la FA pronto chocaron dos tendencias: actuar dentro del movimiento social, asesorar al movimiento social. Un detalle puede explicar la diferencia. A principios de los 1950 el puerto de Marsella (el más importante de Francia) estaba paralizado por una huelga de estibadores de la CGT copada por el PC. Parte de los estibadores intuían que CGT no les iba a apoyar hasta el final del conflicto y tenían contacto con un grupo anarquista local de la FA. Este grupo pidió ayuda a la FA que mandó un compañero experimentado a dar una charla. Vino uno de los tres hermanos Lapeyre peluqueros y famosos luchadores de los años 30. Empezó a hablar el compañero ante unos 50 estibadores sobre un tema que le pareció adecuado a la lucha, o sea la vasectomía (operación aún hoy prohibida en la mayoría de los países que consiste en cortar el paso del semen al pene y garantizar la imposibilidad de embarazo). La sala se vació de casi todos los asistentes al cabo de un cuarto de hora, pero quedaron cinco estibadores.
Este compañero tenía una visión paternalista de los trabajadores de su propio país: gente propensa a relaciones sexuales incesantes, con un montón de niños, lo que frenaba su toma de conciencia. Pensó ingenuamente ayudar, silenciando que la operación de marras provocaba cortes musculares que aniquilaban la erección del pene. Parece que no le vino en la mente proponer condones, acción directa contra la patronal y revolución social como lo que realizaron los cenetistas españoles en 1936-1939.
Tales actitudes iban acompañadas de juicios sobre el colonialismo opuestos a las luchas de los movimientos de liberación nacional, como cuna de nuevos Estados casi tan explotadores como el yugo de la metrópoli. Bajo la pluma de anarquistas residentes en países no coloniales como México o Suecia, era aceptable, pero que los firmaran André Prudhommeaux y otros famosos militantes de la FA, con un total desprecio y aparente desconocimiento del acervo de Bakunin, Malatesta y Kropotkin sobre las luchas nacionales, en la Francia que mandaba ejércitos (con un número aplastante de oficiales formados en la lucha anti nazi) para seguir imponiendo la esclavitud, era intolerable, una traición al anarquismo y a cualquier dogma humano.
Evidentemente la ruptura era inevitable y se hizo en nombre del comunismo libertario, en pro de la lucha de clase y de la lucha anti colonial, el tercer frente, el de la revolución en oposición al capitalismo y al marxismo leninismo. Se creó la FCL, Federación Comunista Libertaria que arrancó con la mayoría de los afiliados de la ex FA. Desgraciadamente este proceso se hacía bajo la batuta de un manipulador brillante, ignorante de la rotación de las tareas, Georges Fontenis, fundador de un grupo secreto, la OPB - Organización Pensamiento Batalla (1) - encargado de orientar y depurar la federación.
Dicha tentativa fue atacada por dentro y por fuera, y acabó de modo ridículo en un partido que se presentó en elecciones en París en un barrio estudiantil (los distritos operarios estaban a favor de del PC) con un pésimo resultado y una intentona de lucha clandestina, tan débil como en las elecciones, y la pérdida de millares de simpatizantes que se alejaron. Y Fontenis desapareció de los medios libertarios para reaparecer tras el 1968 y criticar cualquier oposición a su pasado oscuro y masón.
El doble ataque venía de dos corrientes antagónicas.
La externa, denunciaba la bolchevización evidente de la FCL y de todas sus posturas, es la que permanece en la FA, teorizada por Sebastián Faure con su texto La Síntesis de 1927 para responder a la plataforma de Makhno y Archinov. Se trata de la convivencia de tres tendencias el anarco-individualismo, el anarcocomunismo y el anarcosindicalismo, una absurda visión que pretende unir enemigos de la lucha de clase (a menudo masones y muy vinculados a corrientes reformistas) con partidarios de la revolución social. Desde la adopción de este concepto la FA pasa casi todos los cinco años por una escisión importante, inevitable dada la base inestable y confusa.
La interna, oponiéndose a las desviaciones politiqueras, defendía las posiciones ideológicas del comunismo libertario y terminó por agruparse en torno a la revista Noir & Rouge (NR), que vino a reagrupar militantes que habían dejado la FCL antes de la debacle .
Una tercera corriente existía, fuertemente debilitada, la del anarcosindicalismo de la CNT -Confederación Nacional del Trabajo - creada en 1946 a pesar de la FA y de la CNT española en exilio en Francia (que veían la CNT de Francia como un grupo rival y divisionista por una parte, una posible dispersión de las fuerzas de los españoles cenetistas refugiados en Francia). Después de un auge y une decena de millares de afiliados, una base en sindicatos de la construcción, la CNT se debilitó y vegetó.
Desde 1961 en adelante, FA y NR representaban los dos únicos polos capaces de regenerar el movimiento anarquista francés, a partir de análisis contradictorios. Un amasijo sintesista fundamentalmente crítico y negador de las acciones prácticas con “ reformistas ” (de hecho, con toda la gente) por una parte, la lucha de clase y la lucha anticolonialista, el tercer frente del otro, con acuerdos sobre puntos precisos en la práctica. Concretamente, el Monde Libertaire solía dar, como actualmente, crónicas sin profundidad, priorizando la parte literaria y artística. NR abordaba con datos numerosos la revolución cubana, la autogestión yugoslava, el individualismo, las elecciones, la revolución española, apoyándose en análisis actualizados y juicios firmes, pero no apasionados.
*** *** ***
En 1967, la FA expulsó a una serie de grupos activos que eran mayoritarios mediante un secretariado cuya existencia era desconocida (una suerte de OPB a lo Fontenis). Naturalmente se aglutinaron a NR y en especial un grupo de estudiantes - una quincena - de Nanterre (nueva universidad al norte de París) que llevaban luchas concretas, en igualdad de decisiones con izquierdistas de otras tendencias. Este grupo variopinto de izquierdistas (anarquistas, trotsquistas de la tendencia LCR, maoístas) lucharon por la expulsión de la universidad de los elementos de la ultra derecha y dieron fotos de policías infiltrados en la facultad ; el libre acceso a los pabellones universitarios de chicas y chicos de día y de noche, con una defensa de la libertad sexual y del análisis de la jerarquía social a través del patriarcado a la luz de Wilhem Reich ; la denuncia del sistema universitario incapaz de formar adecuadamente y con la investigación supeditada a las empresas militares y empresariales.
Esta práctica y estos análisis pasaron a los grupos anarquistas de provincias. ¿Qué eran estas ideas?
Se trataba de una síntesis de los rasgos sociales de Bakunin y de los experimentos libertarios en Ucrania y durante la revolución española (poder de la base de los trabajadores reunidos en asamblea general, autogestión revolucionaria, revocación inmediata por la asamblea - de ser necesario - de los responsables y rotación de los militantes con una función importante, rechazo de las direcciones políticas, incluidas las anarquistas), con aportes de los situacionistas, de W. Reich, Marcuse, un poco de Majaysky (pero prácticamente nada de Buber, Erich Fromm, Sartre y Camus), así como de los movimientos estudiantiles norteamericano y alemán Y la aplicación práctica era la lucha sobre objetivos precisos con otras tendencias de la izquierda, pero manteniendo la especificidad, para denunciar la explotación capitalista bajo forma de la fétichización de la mercancía y del cretinismo de la vida propuesta por el sistema capitalista. En mayo surgió la fórmula: “ métro, boulot, dodo ” (transporte, trabajo, descanso), o sea nada para sí mismo, nada para liberarse y libertar a los demás.
Un grupo de estudiantes libertarios, trotskistas y sin etiquetas, formó el movimiento del 22 de marzo (fecha de 1969 de una ocupación de la dirección de la universidad de Nanterre) lanzó este volante cuando ya los disturbios eran fuertes, el 4 de mayo :
Estamos luchando [...] PORQUE NOS NEGAMOS A CONVERTIRNOS : En profesores al servicio de la selectividad en la enseñanza con los hijos de la clase obrera que serán los que paguen los platos rotos ; En sociólogos fabricantes de esloganes para las campañas electorales gubernamentales ; En psicólogos encargados de hacer “funcionar” los “equipos de trabajadores” según los intereses de los amos ; En científicos cuyo trabajo de investigación se utilizará de acuerdo a los intereses exclusivos de la economía del provecho; RECHAZAMOS este porvenir de “perros de guarda” (2). RECHAZAMOS las clases que enseñan a serlo. RECHAZAMOS los exámenes y los títulos que premian a quienes aceptaron entrar en el sistema. RECHAZAMOS ser reclutados por esas mafias. RECHAZAMOS MEJORAR LA UNIVERSIDAD BURGUESA. QUEREMOS TRANSFORMARLA RADICALMENTE para que, en adelante, forme intelectuales que luchen al lado de los trabajadores y no en contra de los mismos. (3)
La amenaza de expulsión de la enseñanza universitaria de tres estudiantes, de los cuales dos eran de sociología y miembros de NR, Gaby Cohn-Bendit y Jean-Pierre Duteuil, provocó una fuerte oposición espontánea en el barrio latino de París donde la administración universitaria tenía que reunirse y sentenciar.
La policía intervino con fuerza y los estudiantes resistieron; nuevas manifestaciones provocaron más violencia, se levantaron barricadas, hasta una resistencia de toda una noche y la ocupación de la Sorbona a partir del 13 de mayo de 1968. Los periodistas y los medios de comunicación se apiñaron para saber de boca de los actores que significaba esta insólita rebelión y se hacían involuntariamente aliados de un desvelamiento de la explotación social y del tedio, del impás, de la falta de felicidad de esta y de la necesidad de un cambio social autogestionados desde la base.
Pararon fábricas y empresas sin pliego de reivindicaciones, por desgana de los empleados. Se multiplicaron grafitos de desahogo, aparecieron posturas feministas en la vida diaria, el mundo de los periodistas, del cine, del teatro, de los pensadores fue alborotado durante años.
Los sindicatos despistados por la nueva palabra “autogestión” que ignoraban sacaron reivindicaciones laborales banales y el paro laboral afectó a unos diez once millones de asalariados, en plena discusión a favor o en contra de los estudiantes. Transporte correos, parte de la prensa, de los programas de radio y de televisión, los partidos de fútbol estaban interrumpidos. Tanto la derecha como el partido comunista sacaban el argumento chovinista del peligro de estudiantes que creaban desórdenes, con uno de los líderes judío de nacionalidad alemana. Al eslogan de Cohn-Bendit a Dachau (campo de exterminio nazi] se opuso la respuesta estudiantil “Todos somos judíos alemanes”.
En resumen, un país de unos 42 millones de habitantes tuvo que chocar con ideas nuevas que cuestionaban el sentido de la vida y del trabajo, durante semanas con una huelga descomunal, casi sin medios de comunicaciones para bombardear los espíritus.
La acción y la toma de decisiones colectivas se introdujo como nueva práctica, con comités de barrio, con estudiantes politizados (sobre todo de la LCR) y sin etiqueta precisa, fuera de los aparatchiks (personas asalariadas por grupos políticos). Era en paralelo la negativa del monopolio del saber para los dirigentes y de la separación entre vida militante y vida individual.
La adecuación del militantismo à la vida personal, el rechazo del corte entre lo personal y el ideal social que se pretende defender fueron simultáneamente un aporte y un redescubrimiento. De hecho, se trataba tan sólo de la cultura obrera que Bakunin, luego el sindicalismo revolucionario francés proponían: una emancipación de los oprimidos en todos los ámbitos que las Bolsas del Trabajo se esforzaban en transmitir, que los ateneos obreros y la CNT de España aplicaban con nombres opuestos al calendario judeocristiano (Aurora, Libertad, Acracio, Germinal, Helios, etc., la educación racionalista de Francisco Ferrer Guardia, la medicina natural, el esperanto, el sindicalismo con la revolución como meta.
Otras dimensiones surgen en la Francia de 1968 y en primer lugar el rechazo de la cultura de izquierda del Partido propia a socialistas, comunistas y radicales o masones, una hipocresía de grupo mesiánico autoproclamado cuyas costumbres eran del todo de derecha, inclusive xenófobas y aristocráticas. Luego había el respeto de las decisiones tomadas por la base y los desprecios de los chanchullos y manipulaciones políticos, una suerte de percepción de los análisis de Majaysky (4) (cuya publicación posterior por Skirda en una editorial de sensibilidad cristiana fue y sigue siendo rápidamente marginalizada por la inteligentsia francesa).
Esta riqueza ha sido portadora para varias generaciones : la de los adolescentes en 68, la de los hijos de los militantes del 68, incluso sus nietos. Fue también tremendamente falsificada por los políticos que se enseñorearon de un vocabulario “ base, control de los dirigentes ” para seguir con su populismo, mafiosismo y dedocracia. Sirvió a no pocos jesuitas y tartufos para justificar su individualismo y rechazo de cualquier compromiso político serio, bajo el pretexto de soslayar la recuperación politiquera. Algunas veces compañeros sinceros adoptaban el mismo análisis, aislándose de las luchas y éstas acaban por ahogarse en la indiferencia. Las ideas de Antón Pannekoek y del consejismo se imbricaban en ese esquema con la negativa casi religiosa del sindicalismo y un llamamiento milagrosa a la espontaneidad obrera.
Dos últimas dimensiones se atrajeron y repelieron a sí mismas : la enseñanza y el consumismo (estimulados por un auge indiscutible de la economía del Mercado Común y el saqueo del Tercer Mundo) . El autoritarismo y el psitacismo (memorización sin reflexión) fueron apartados y arrinconados para volver solapadamente bajo forma de dossiés, trabajo de grupo, evolución personalizada, etc. La generalización de las compras a crédito y el desarrollo de los supermercados en todas las regiones trajo una mayor sacralización de la mercancía. “ Cambiar la vida ahora mismo, darse placer ” se han convertido ya en formules banales de campañas publicitarias.
Como última observación, se puede notar que la capacidad de escucha de las masas y la acción de masa son la clave de mayo de 68. Existió una atracción por la lucha armada, como la de los marxistas leninistas en Alemania, España e Italia, con el grupo Action Directa a partir de 1978 hasta la detención de sus integrantes en 1987, pero quedó marginalizado y sin apoyo ni comprensión de parte de la mayoría de la izquierda, y aún menos entre los asalariados.
Mayo de 1968 queda como un brote de esperanzas inmensas, de alegría y de luchas, de revolución individual y colectiva que tambaleó el poder de un jefe de estado que había superado muchas batallas. Se combinó con la intervención del ejército soviético en Checoslovaquia para apagar un tipo de disturbio tranquilo que se iba haciendo. Todo un símbolo : capitalismo y socialismo real marxista leninista incapaces de resolver sus incompatibilidades y choques entre cúpula y base, la voluntad de vivir de sus ciudadanos.
¿Qué queda de mayo de 1968 en el siglo XXI?
Fuera de Francia es un evento más de la historia social. En Francia, tras un tejer y destejer de grupos actuando con la gente búsqueda de síntesis prácticas entre ideas marxianas - o sea sin marxismo leninismo,- lo que supone que Marx no es el padre espiritual del maquiavelismo, atrevida afirmación si vemos sus actos - y libertarias, hubo momentos de regreso aparente a la calma de los caminos trillados de partidos y sindicatos pacatos, pacíficamente devotos del capitalismo.
Y en cada crisis, se ha notado una corriente mayoritaria de apoyo y simpatía a favor de los contestatarios, huelguistas y opositores: huelga y ocupación de la fabrica de relojes Lip en 1972, solidaridad nacional por el sindicato anticomunista de Solidarnosć de Polonia en 1981-1984, lucha victoriosa contra la extensión del campo militar del Larzac en 1981, dos meses de conflictos laborales victoriosos contra el cambio de estatuto de la seguridad social en 1995, tres meses de lucha contra la “reforma” (5) de las jubilaciones y pensiones en 2003.
Esta capacidad de lucha con la complicidad de una parte importante de la sociedad es una herencia indudable de Mayo de 68.
1) Era el título de una obra póstuma de Camilo Berneri, sin relación alguna con la insidia de Fontenis, ¡excepto la denuncia de presiones burócraticas de CNT de España sobre la prensa crítica de lengua francesa e italiana !
2) Alusión a un libro análisis de Nizan en los 1930 sobre la sumisión de los funcioneros a los políticos.
3) La Sorbonne par elle-même mai-juin 68, Mouvement social n°64, pp. 47-48.
4) ver http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=626
5) “ Reforma ” , en la actualidad, significa empeoramiento de la situación para los asalariados, mayor margen de ganancias para los gobernantes

viernes, 27 de noviembre de 2015

:: Cuestiones de organización. 31 tesis insurreccionalistas.

[Libelo anónimo]
A l@s compañer@s pres@s de la guerra social y muy especialmente a aquell@s que además de sufrir la cárcel han de soportar la verborrea de l@s ideólog@s seudorrevolucionari@s que desearían somerterl@s a sus propias limitaciones.

Prólogo
El texto que sigue pretende reemprender el debate sobre la organización desde una perspectiva anarquista. Tema viejo, siempre presente, nunca saldado, aunque existan quienes hayan encontrado la certeza en tal o cual modelo.


No te engañes, no encontrarás en las páginas que siguen ninguna novedad (maldita palabra de marketing), ya el siglo pasado se debatía en similares términos, ni tampoco recetas mágicas que nos ahorren el pensar y actuar, cuestionar, criticar y experimentar, si algo se intenta, es precisamente, incentivar esto mismo. Nos falta debate y comunicación, acción y experimentación, y nos sobran monotonías, certezas y modelos.

Estas "cuestiones de organización" son pretendidamente subjetivas e intencionadamente críticas.

Este texto que ya se define en el título como insurreccionalista por un tomar partido, surge del deseo de destruir lo existente y trata de indagar en los caminos que hagan posible la materialización de ese deseo, buscando desde la palabra el encuentro, en la palabra y la acción, con tod@s aquell@s induvidu@s insurgentes que mantienen viva la pasión demoledora de la libertad.

I. Siempre han existido dos tendencias visibles en el Movimiento Obrero. Una es tendencia etapista, que conservando las "victorias" parciales pretende fijarlas como peldaños ascendentes a la conquista del cielo. Otra es tendencia insurreccional que hace del presente momento mismo de posibilidad revolucionaria. En la práctica no han existido líneas precisas de demarcación de ambas tendencias. Las dos tendencias encuentran sus semejantes en el Movimiento libertario.

II. La tendencia etapista se define en la práctica de reivindicación como medio gradual de alcanzar transformaciones globales. Asumiendo la negociación con el Poder y posponiendo el enfrentamiento directo con éste. Fijando sus perspectivas revolucionarias en el futuro, trata de acumular en el presente el mayor número de adept@s a l@s cuales concienciar hasta que se den las condiciones (¿?) esenciales para un ideal asalto a los Palacios de Invierno. El crecimiento cuantitativo es consecuentemente su primer objetivo.

Este tendencia se ha organizado históricamente en estructuras clásicas (partidos, sindicatos, etc). La estructura clásica es representativa en tanto se erige en representante material o espiritual no sólo de sus miembr@s sino de todo el colectivo de explotad@s, convirtiéndose en el eje del "verdadero" movimiento proletario.

Desde aquí se impulsa y estimula la "conciencia de organización", la pertenencia un grupo homogéneo por encima del/a individu@ del que se puede ser y con el cual te identificas y te identifican.

La estructura clásica, es estructura pesada que produce y reproduce aparatos burocráticos. Tiene sus comicios decisorios, comités representativos y ejecutivos, y un entramado de protocolos, vicios, y normativas.

Simbólicamente se concibe como guardián de la sangre de l@s mártires, del pasado glorioso, de los principios inamovibles. Estimulando el culto a la personalidad, bien sea del héroe/heroína muert@ o del/a destacad@ compañer@ viv@.

Las organizaciones pesadas son en si mismas conservadoras y tienden a preservarse en el tiempo a pesar que las coyunturas que las hicieran surgir se hayan modificado. Por ello una parte importante de su tiempo se dedica a realizar "análisis" y gestos que muestren la inefable necesidad "actualidad" del modelo organizativo. El resto de su tiempo se divide en las reivindicaciones concretas como forma de proselitismo; en la organización de la Organización llegándose al máximo de complejidad posible; y a la reproducción ideológica, teniendo en los referentes pasados una verificación de su existencia.

La tendencia etapista y las formas orgánicas que adopta nos muestran la permeabilidad en el Movimiento Obrero de los valores sistemáticos; la burocratización inherente a la organización pesada, la delegación del/a individu@ en el colectivo, el establecimiento de jerarquías difusas o regladas, la rentabilidad de la acción como valor de cambio, la acción como mercancía, la asunción de límites y programas mínimos, el reconocimiento del Poder como mediador a través de la negociación...

III. En el Movimiento Libertario se da, como reflejo del Movimiento Obrero, la tendencia etapista.

Esta tendencia cristaliza el modelo organizativo clásico compuesto por la organziación de masas, las organizaciones específicas y las organizaciones pantalla de tipo juvenil, de mujeres, culturales, etc.

Este modelo surgido a principios del siglo XX tiene un sentido lógico en el momento de su aparición, de crisis y reestructuración capitalista. En el se conjuga en forma de contradicción tanto la necesidad y deseo de autoorganización proletaria, como el reflejo de los cambios en curso que conducen a un nuevo modelo de acumulación capitalista.

En el desarrollo de este modelo se enfrentan y complementan las dos tendencias anunciadas. Por un lado se da la práctica reivindicativa de la tendencia etapista que consolida la estrutura pesada y las nacientes burocracias. Por otro lado se producen explosiones insurreccionales que rompen el etapismo y superan a la organización pesada en un sentido positivo.

La conyuntura histórica de crisis capitalista propicia tal contradicción. Esta puede observarse en la revolución española. Mientras las masas proletarias alentadas por la CNT-FAI desencadenan una revolución sin precedentes generando sus propios organismos autogestionarios, éstas serán a su vez, frenadas y estranguladas por la burocracia de la misma CNT-FAI, que no encontrará dificultades en alinearse con las otras burocracias "obreras" en organismos interclasistas, lo cual será justificado como "necesidad histórica". El epílogo es la derrota del Movimiento Obrero insuficientemente fuerte y autónomo para anular y superar en la práctica insurreccional a sus propias organizaciones representativas.

IV. La tendencia insurreccional del movimiento obrero, no se identifica con formas regladas de organización sino a través de la práctica del ataque directo al Poder sin admitir negociación, diálogo o intermediario alguno con éste. Encuentra su razón de ser y extracción teórica en la acción colectiva o individual del proletariado consciente, que se revuelve contra los aparatos de dominación.

Su objetivo presente e inmediato es la destrucción de dichos aparatos.

La materialización de esta tendencia en el movimiento de masas, surge en todos los momentos de lucha directa que superan la mera reivindicación y se hacen dueñ@s de su propia vida y construcción histórica.

Nacen, en y desde el enfrentamiento y tienen en él su sentido, generando situaciones concretas de destrucción de lo existente y creación de realidades autogestionarias.

Las organizaciones gestadas en el movimiento insureccional de masas, sólo tienen su razón de ser en el instante concreto de la revuelta generalizada. Su construcción a priori o su mantenimiento posterior sólo las conduce a la practica reivindicativa y/o a la recuperación sistemática.

Desde l@s luditas a la insurrección albanesa encontramos las señas de identidad de esta tendencia donde explorar las posibilidades, siempre presentes, de su materialización actual.

V. La tendencia insurreccional del movimiento obrero ha tenido entre l@s libertari@s (incluyendo en este término a todos aquellos movimientos nominados o innominados que han desarrollado una práctica antiautoritaria y revolucionaria) a sus mayores animadores e impulsores. El enfrentamiento directo con el Poder y el deseo de destrucción inmediata de éste, son consustanciales al pensamiento y la práctica libertaria, que rechaza las “políticas de fase” y las representaciones simbólicas.

Si bien la plasmación de esta tendencia en el movimiento libertario no ha tenido las repercusiones “espectaculares” que ha podido tener la tendencia etapista, ella está presente en toda la historia libertaria con una práctica visible generadora de tensiones en el seno del movimiento libertario y del movimiento obrero. Sus reediciones más palpables corren parejas al desarrollo del movimiento obrero insurreccional y encuentran su fusión con éste a través de la catarsis revolucionaria.

El hecho de que el movimiento insurreccional libertario no tenga la magnitud espectacular del movimiento anarquista etapista se debe a sus mismas características. El movimiento insurreccional libertario no mantiene formas de organización pesadas, ni basa su acción en la acomulación cuantitativa, ni se erige en representante de nadie. No posee pues referencias estructurales palpables y sus señas de identidad siguen el curso del enfrentamiento directo y espontáneo del proletariado mientras éste no cae en la manipulación y recuperación de los aparatos burocráticos de las estructuas clásicas. Es, en consecuencia, un movimiento difuso, mayormente tangible en los momentos álgidos de insurrección de masas pero que perdura en los periodos de reflujo revolucionario en las mil y una formas que adquiere la revuelta (sabotajes, expropiaciones, absentismo,...).

Esta tendencia no se restringe tan sólo al hecho violento de la acción directa sino que como movimiento anarquista etapista, también se dota de medios formales de propaganda pero a diferencia de los otros tales medios sólo son herramientas para avanzar hacia el enfrentamiento y profundizar en la lucha insurreccional de las masas.

VI. Dos fenómenos son reseñables:

1. Que la tendencia etapista en el movimiento libertaria siente como un peligro la existencia del movimiento anarquista insurreccional. Pistoler@s, delincuentes, aventurer@s, provocadores, infiltrad@s, psicópatas, son algunos de los adjetivos que tanto el Poder como el/la "revolucionari@" etapista dedican a l@s insurgentes y aunque el etapista pueda admitir e incluso aplaudir la insurgencia lejana (en el tiempo o en el espacio) no la aceptará en el aquí y ahora.

Sus miedos están justificados. La verificación práctica del hecho insurreccional pone en peligro la propia estructura conservadora del/a "revolucionari@" etapista a salvo del enfrentamiento en su feudo ideológico desde donde se puede lucir la pose "radical" sin riesgo de serlo y a la ver mantener pequeños y miserables reductos de poder reproducido en la forma de naturales jerarquías.

2. Ya no existen fronteras exactas entre ambas tendencias, la intensificación y el reflujo de las luchas hacen que la confluencia y la mezcla se den con frecuencia.

Así la frontera inexistente se cruza en ambas direcciones, demostrándonos la historia que el/la anarquista insurreccional encuentra su lógica en el movimiento obrero revolucionario cuando éste se desata de l@s recuperador@s, mientras el/la anarquista etapista ha mostrado en el pasado su facilidad para trazar alianzas con las organziaciones clásicas del movimiento obrero.

VII. La etiqueta insurreccionalista otorgada por un@s y autoasumida por algun@s no deja de ser más que eso, una etiqueta, que corre el riesgo de petrificarse en seudoideología si no se profundiza en el ámbito teórico y práctico de la intervención insurreccional. Más allá de la posible moda que pueda suponer esta "novedad"(¿qué novedad?) para aquellos que idealizan sus aspectos más morbosos y ficticios (principalmente el uso de la violencia como estrategia revolucionaria) y que basándose en un inmediatismo voluntarista poco argumentado desprecien el papel de la críticia. Si de los debates surgidos de la prácticas insurreccionales sólo valoramos las formas no tardarán en aparecer quienes suscriban un nuevo -ismo que les ahorra pensar.

VIII. Desde lo que (no) hay, en el pobre panorama libertaria actual nos encontramos con un número creciente (creciente por la dinámica escisionista en que se ve envuelto que evidencia su debilidad) de organizaciones pesadas que se reclaman libertarias desde muy distintos ámbitos. Unas se aproximan más que otras al reformismo y otros se revuelcan en el indecorosamente, mientras algunas nadan en el ostracismo absoluto que no lleva a ningún sitio.

De las diferentes familias anarcosindicalistas a los “autonomistas organizados” se nos ofrece un arco iris de posibilidades perdidas en los trayectos de la política reivindicativa etapista.

Sus diferencias teóricas ante un inexistente auditorio sólo evidencian sus compartidas miserias, la imposibilidad de destruir o contribuir a la destrucción de la miseria realmente existente y su inconsciente contribución a ésta.

Sin un movimiento revolucionario a la vista pretenden suplantarlo a partir de un crecimiento cuantitativo que l@s convierta en la organización guía de las masas, dejándolo todo postergado a un futuro inexistente en el que vuelvan a producirse las “condiciones objetivas” de un pasado mitificado. El enfrentamiento con la realidad se hace en consecuencia imposible.

Ni el 17, ni el 36, ni el 68, ni el 77 van a volver por más que copiemos las organizaciones que en esos momentos se dieron, hecho que demuestra que en lugar de aprender de los hechos históricos sólo hemos sido capaces de imitar sus carcasas.

Sobran mitologías ortopédicas y mentiras complacientes y faltan autocrítica, acción y objetivos concretos para el ahora, desde donde proyectar todas esas ganas frustradas de rebelión que estando presentes se ahogan en los pudrideros de las “viejas y nuevas” estructuras.

IX. Tres afirmaciones sobre el tiempo presente:
1. El proletariado no ha sido abolido. Ha modificado su composición en el transcurso de las reestructuraciones capitalistas convirtiéndose en sujeto menos perceptible más irreconocible. Sin embargo, es creciente, a la par que su descomposición como sujeto unitario, la existencia de una mayoría explotada, privada de todo poder de decisión sobre sus vidas.

2. El capitalismo sigue desarrollando sus alienaciones. Éstas ya no están sólo sujetas al modelo productivo que tiene su eje en la fábrica y el trabajo centralizado. En el momento en el que el capitalismo ha convertido toda actividad humana en mercancía el trabajo represivo ha traspasado los muros del recinto fabril para abarcar todos los aspectos de la supervivencia social. La alienación es ahora global.

3. La posibilidad de revolución es una posibilidad presente. El problema teórico planteado hace un par de siglos por el socialismo no ha sido resuelto, tan sólo reestructurado, ahondándose en la contradicción inherente al sistema capitalista.

X. El objetivo revolucionario, pasa por incidir en tal contradicción que posibilita la generación de movimientos reales capaces de superar el estado actual de las cosas.

Ataquemos a través de la practica subversiva, la realidad cotidiana que tod@s l@s sometid@s a la dominación capitalista sentimos, aunque una gran mayoría vea esa realidad distorsionada por la reducción a espectáculo que el sistema hace de ella.

Utilicemos como estrategia el enfrentamiento continuado. Donde y cuando l@s individu@s insurrect@s decidan, desde una perspectiva global que no admite dialogo alguno con el Poder.

Salir a la calle a perturbar el miserable y embrutecedor orden de las cosas haciendo visible la brutalidad sistemática que tod@s percibimos esencialmente.

Desatar nuestra rabia es un objetivo posible en el aquí y ahora, unir nuestra rabia a la de nuestr@s iguales será una necesidad ineludible.

XI. El ataque es la acción colectiva o individual contra la cotidianidad, sin necesidad de excusas en forma de acontecimientos mediáticos teledirigidos por el Poder.

No es necesaria ninguna masacre televisada para atacar. Protestas dirigidas contra tal o cual fenómeno parcial sólo evidencian la manipulación folclórica de éstas, que eluden la globalidad del enfrentamiento, reduciéndose la protesta a un consentido desahogo vacío.

El ataque muestra sus pretensiones destructivas de la totalidad porque el objeto atacado es tan sólo una excusa para cuestionar lo existente. Es, en consecuencia, irrecuperable.

XII. La violencia es un aspecto secundario en el ataque, no su razón de ser. El ataque es toda forma de destrucción de lo existente de donde parte la posibilidad de generar nuevos nodos de creatividad.

La creación-destrucción es un proceso que se retroalimenta en el transcurso de la lucha.

XIII. La organización informal es una vía óptima para la organización del ataque anarquista. La organización informal no se basa en estructuras clásicas y pesadas sino que se adapta al momento y la voluntad de acción de l@s insurrect@s, no supeditando sus deseos a la estructura y su programa.

La organización informal se da a través de la afinidad entre individu@s y grupos tiene en ésta, y sólo en ella, su nexo de unión y la formación de un tejido orgánico nunca acabado, siempre en movimiento.

La organización informal se da en el territorio y puede ser tan extensa como de sí la afinidad, no estando sus miembrxs sujetxs a mayores compromisos que los adquiridos voluntariamente y siendo su cohesión tan fuerte como sea la pasión compartida por destruir el Poder.

No poseyendo órganos ni comicios de decisión a ésta se llega desde el encuentro, la comunicación, el debate y la acción. Los hechos nos dan las claves de la afinidad con nuestr@s iguales.

No cabe duda que hemos de encontrarnos con todos aquellos grupos e individu@s, con los que, aún sin saberlo, estamos recorriendo el mismo camino.

XIV. El militantismo es la antítesis de la responsabilidad individual. El primero es sometimiento a la ideología y a la organización, es martirio, acción separada de la vida, alienación. El segundo es acción vivida y compartida, ruptura de la alienación liberación del deseo.

Superamos el militantismo cuando nos hacemos responsables de nuestros actos por muchos esfuerzos que nos supongan.

La organización informal anarquista es la organización de individuxs responsables no de militantes.

XV. La organización informal tiene una necesidad de autonomía extrema ya que su propia composición es autónoma, de la/el individu@ al grupo, del grupo a la red.

XVI. La organización informal tiene una necesidad de comunicación constante como un todo impreciso que piensa y actúa, que decide y lucha a un mismo tiempo. El acuerdo entre sus miembr@s se da de forma natural y es fruto de las necesidades sentidas y la responsabilidad individual.

XVII. La organización informal tiene una necesidad de autocrítica implacable. Siendo su propia existencia una crítica práctica al miserabilismo impuesto por la falsa paz social, se hace imprescindible el análisis de sus actos sin buscar la autocomplaciencia, evitando la fosilización y recuperación sistemática, recuperación que es la primera forma represiva del sistema contra las potencialidades revolucionarias.

Todo es cuestionable y susceptible de crítica, no hay recetas mágicas. A partir de aquí la práctica ratifica o no la teoría y viceversa, evitándose caer en la reproducción de estereotipos y modelos ideológicos y cuestionando todo apriorismo y mistificación.

XVIII. La organización informal tiene necesidad de espacios autogestionarios en el territorio desde donde operar, experimentar y encontrarse l@s individu@s, grupos e iniciativas insurgentes. Espacios que ya de por sí, supongan ruptura y ataque contra el sistema y desde donde se construyan situaciones reales de autogestión libertaria.

XIX. La organización informal tiene la necesidad de impulsar redes de comunicación, debate y difusión de ideas. Redes que cubran la necesidad de comunicación directa entre l@s insurgentes y las diferentes luchas en curso, sin caer en la contrainformación (interpretación y transmisión de noticias sin más) y/o transmisión ideológica (venta de un modelo a imitar) que vendría a ser el reverso de la información y/o transmisión ideológica oficial (en escala diminuta) pero en sus mismos parámetros alienantes.

XX. La organización informal tiene la necesidad de dotarse de medios materiales para combatir la represión. La solidaridad con l@s represaliad@s ha de ser una constante prioritaria puesto que es la única defensa de la/el revolucionari@. La solidaridad con l@s compañer@s represaliad@s no puede quedarse en una pose o una actividad circunstancial.

XXI. Al hilo de lo expuesto, la organización informal evita y combate la reproducción en su seno de relaciones sociales capitalistas y es generadora de relaciones sociales comunistas y realidad latente, en el aquí y el ahora, de la sociedad libertaria.

XXII. Las necesidades de la organización informal no son un catecismo preestablecido que ha de ser cumplido obligatoriamente punto por punto. Se trata de necesidades que se dan en el transcurso de la lucha y que pueden adoptar formas diversas y variables, si bien, en esencia, son consustanciales al desarrollo positivo del proceso. Ninguna necesidad verdadera surge de forma provocada y ninguna es superior a otra, sino que estas aparecen como necesarias por la propia dinámica del enfrentamiento.

XXIII. La organización informal no es organización separada de las luchas, ni superior o guía de éstas. Es parte consciente de la tendencia insurreccional del movimiento de l@s explotad@s y participe de las luchas sociales. No renunciando en los periodos de reflujo y falsa paz social al enfrentamiento y fusionándose de forma natural en los movimientos autónomos de clase cuando estos se desarrollan en dirección insurreccional.

XXIV. Pese a quien afirma lo contrario la organización informal es organización. Desde l@s etapistas organizacionistas, para quienes toda acción ha de pasar primero por acabar la siempre inconclusa organización perfecta, hasta l@s individualist@s, incapaces de articular cualquier actividad en compañía de otr@s y en consecuencia instalad@s en la crítica y en el güetto de sus propias ilusiones, la gama de opositor@s teóric@s y práctic@s al desarrollo de la organización informal como organización y no como mera formalidad va desde sus detractor@s más acérrim@s a sus supuest@s precursor@s más teóric@s.

XXV. La mistificación cuantitativa pasa en la actualidad por dos caras de una misma moneda. La de quienes necesitan de la acumulación significativa de parroquian@s para decidirse ha hacer algo que vaya más haya de las rutinas simbólicas y las de los que sólo son capaces de "hacer" desde las capillas grupusculares suponiendo que estas son la garantía para prevenir los males de los que se acusa a las organizaciones pesadas. Si l@s primer@s quedan instalados en el limbo, l@s segund@s tampoco llegan más lejos puesto que las limitaciones que suponen al actuar colectivo les aparta irremediablemente de la intervención social y de los hipotéticos movimientos de masas adoptando poco a poco la conciencia de vanguardia voluntarista, y me refiero intencionadamente a movimientos de masas por el miedo de algun@s a tal término.

Si la organización informal no es organización separada debe partir, buscar y concluir en el movimiento de l@s explotad@s y extender su práctica-teoría en y desde la realidad de las luchas y no desde ilusorias barricadas y fantasiosas clandestinidades con afanes tan meritorios como suicidas. La organización informal debería ser el aglutinante de la tendencia insurreccional del movimiento de l@s explotad@s en su propio seno en lugar de otro factor de dispersión.

En cualquier caso el número chico no vacuna de los males achacables a la organziación pesada (delegacionismo, organizacionismo, burocratización,...). Como prueba basta echar un vistazo a los grupitos de nuestro alrededor involucrados siempre en sus asfixiantes dinámicas.

XXVI. Los movimientos sociales autónomos son organismos populares que responden a necesidades sentidas. Se desarrollan al margen de los aparatos de recuperación del Poder, manifestándose en las prácticas de la autogestión y de la acción directa.

XXVII. Los movimientos sociales autónomos surgen como negación de aspectos concretos y cotidianos de la explotación capitalista. Su objetivo es destruir tal aspecto, atacar un aparato del Poder. En consecuencia tienen una limitación en el espacio-tiempo.

XXVIII. Si el movimiento autónomo incide en el ataque y la práctica insurreccional, tiende a radicalizarse adquiriendo una cosmovisión de la realidad, buscando en tal caso nexos de unión con otros movimientos similares y alcanzando un pensar y actuar global.

XXIX. La creación de situaciones insurreccionales difusas por parte de los movimientos autónomos, su conexión, cohesión, amplificación y radicalización transforma los momentos efímeros de revuelta en momentos de revolución y autogestión generalizada. Los movimientos autónomos se transforman por la vía insurreccional en movimiento revolucionario.

XXX. Los movimientos sociales difieren de los movimientos sociales reformistas en que estos últimos basan su acción en la reivindicación parcial, lo cual no niega la dominación capitalista, simplemente demandan de esta una cesión de poder un servicion concreto insatisfecho.

En la práctica no es fácil diferenciar entre uno y otro y es su propia evolución, en muchos casos, y las circunstancias que los envuelven las que nos darán las claves para su reconocimiento.

XXXI. Hay que distinguir entre movimiento autónomo como práctica autónoma del proletariado y organización autónoma como estructura ideologizada que pretende suplantar al movimiento mitificándolo y vaciándolo de contenido.

La ideología no es autónoma, está sujeta a sus propias limitaciones, es falsificación de la realidad.

Sólo la crítica y la acción pueden ser autónomas.

Epílogo.

Lo expuesto en estas tesis no tratan de expresar el deseo de un modelo organizativo. Tratan de indagar desde la crítica las líneas generales que ayuden a superar el estado actual de las cosas. Como se ha dicho esto no es un catecismo. Existen formas dispares de actuar y hacer y diversos caminos que tomar, siendo imposible preestablecerlos sin caer en ficciones ideológicas.

Pero si bien es cierto que existen formas dispares de actuar y diversos caminos que experimentar, sólo existe uno para el no hacer y ese ya lo conocemos.

Otoño de 1999.

Este texto fue publicado por Ediciones Piratillas (Alicante) en marzo de 2001.


Fuente: http://flag.blackened.net/pdg/textos/textos/cuestiones_de_organizacion.htm

domingo, 22 de noviembre de 2015

:: Propuesta para una manera diferente de entender la organización.

[Libelo anónimo]
Entre quienes consideramos necesario organizarnos para luchar existen muchas opiniones diferentes. Cual es el modelo más útil y más acorde con lo que se pretende conseguir; coordinadoras, plataformas, colectivos, federaciones... eso es lo que se suele discutir.

Sin embargo mas allá de los distintos modelos, es la cultura de la organización que existe detrás de los mismos lo que en la mayoría de los casos los define y lo que hace que en muchas ocasiones no sólo no sean capaces de intervenir en el entorno que los rodea como a algun@s nos gustaría sino que lo que consiguen es engullir a gente válida y transformarla en militantes estresad@s, quemad@s, y con grandes dosis de frustración.

Todo producto de una dinámica basada en una cultura de la organización concreta, que pretendemos empezar a diseccionar a continuación para contribuir a que quien se reconozca en ella pueda más fácilmente destruirla.

1. El efecto mariposa.

Existe una forma de ver las cosas según la cual entre nuestra situación actual y la “sociedad ideal del mañana” hay un camino que recorrer. Este trayecto temporal lo debemos andar creando una organización que en su interior reproduzca el modelo de sociedad que queremos. En el andar diario iremos recogiendo a tod@s aquell@s que se quieran unir a nosotr@s.

También se participará en los distintos conflictos que cíclicamente surgen en los márgenes de nuestro camino. Dicha participación se desarrollará con la vista puesta en que, a raíz del conflicto, la gente tome mayor conciencia de la necesidad de organizarse y, si se da el caso, se nos una para continuar junt@s el camino.

Así se irá avanzando, acumulando fuerzas (siendo cada vez más) hasta que en un momento dado en que seamos muchísim@s planteemos la gran batalla final (revolución) y fruto de ella nazca una nueva sociedad.
A lo que lleva esta forma de ver las cosas, en la mayor parte de los casos, es a identificar la organización con la revolución: cuanto más fuerte sea la organización mas cerca está la gran insurrección general. Con lo cual en el centro de nuestra atención debe estar la organización, su mantenimiento y crecimiento.
Se entiende (según esta lógica mecanicista) que hay unas etapas que hay que ir recorriendo. Una casilla lleva a otra y, cuando hayamos recorrido todas, llegaremos al ansiado final.

CREACIÓN ORGANIZACIÓN>> PROPAGANDA >>PARTICIPACION EN CONFLICTOS>>
CRECIMIENTO DE LA ORGANIZACION>> REVOLUCION>> NUEVA SOCIEDAD


Pero parece que la realidad no quiere adaptarse a este modelo. Las revueltas, insurrecciones y motines surgen a raíz de conflictos pequeños; pequeñas gotas que hacen que los diques de contención se desborden. Chispas impredecibles que hacen que la rabia acumulada y reprimida por el miedo durante mucho tiempo, estalle y haga temblar los cimientos del sistema asentad@ssobre cada un@ de nosotr@s.
La dinámica de la sociedad no es una línea recta ni se adapta a los estudios de expert@s ni revolucionari@s.Es, como la mayoría de los procesos naturales, de carácter no lineal.

“En los sistemas no lineales, entradas (variaciones) pequeñas puedentener consecuencias espectacularmente grandes. A menudo, se ha hecho referencia a esto con el nombre de efecto mariposa: una mariposa bate las alas en la selva tropical y pone en marcha sucesos que produciránuna tormenta en Chicago. Sin embargo la siguiente vez que la mariposa bate las alas, no hay ninguna consecuencia meteorológica. Esta es la base de la impredicibilidad (...) complejidad superficial que surge de una simplicidad profunda (...)este comportamiento emergente, vuelve a influir en el comportamiento de los individuos que aquí abajo la produjeron.”
J. Glecik

La subida del precio del pan, la implantación de una nueva ley o impuesto, el apaleamiento de alguien por la policía, etc. Son capaces de desatar más rabia y abrir los ojos a más gente que la labor de una organización durante años. Pequeñas situaciones que desencadenan acontecimientos mucho más grandes a raíz de los cuales se comprueba la capacidad propia de la población, la vulnerabilidad del enemigo y el papel que cumplen instituciones “aparentemente neutrales” como la prensa, la televisión, la familia, etc.

Por esta razón pierde interés para nosotr@s el tener como centro de nuestra actividad la organización. El objeto principal pasa a ser el conflicto: potenciarlo donde se mantenga latente y tratar de contribuir a su radicalización donde ya haya aflorado a la superficie, todo ello sin importarnos demasiado si como consecuencia de ello vamos a ganar simpatizantes nuev@s o no.

Con este cambio de planteamientos provocamos rápidamente el interés de las instituciones represivas, pues empezamos a salirnos de sus esquemas. Y es que el sistema necesita que todo funcione según su lógica de visibilidad y concentración estructurada de la disidencia.

2. Los ojos de Medusa.

“La ventaja táctica de la clandestinidad, de lo no visible (el lenguaje del corazón) de por sí devuelve a la estética su centralidad revolucionaria. El arte de lo no visible escapa la absorción del “discurso de la totalidad” basado en la imagen y así, libre de toda forma posible, todavía mantiene la promesa milenaria de arte, la transformación del mundo”.
H. Bey

El sistema necesita etiqeutar, clasificar, catalogar para a partir de ahí aplicar tratamientos concretos y diferenciados a cada forma de disidencia.

Sociólog@s, psicólog@s, psiquiatras, pedagog@s, antropólog@s, asistentes sociales, periodistas... tod@s son fuentes de información que las instituciones usan para alimentar sus archivos.
Crear una organización va, a menudo, acompañado de la producción de una iconografía propia, una estética concreta y cierta homogeneización de las personas que la componen: se crea consciente o inconscientemente un producto. Y es por esto qué es mucho más fácil para las instituciones absorber, deformar y manipular este producto. En definitiva todo esto acaba siendo un obstáculo más al que tendrán que enfrentarse l@s miembros de la organización si no quieren convertirse en un objeto estético de usar y tirar por el sistema.

Probemos pues a ser como el gas sarín; invisibles, inodoros e insípidos para el sistema, pero letalmente dañinos para sus estructuras. Evitemos facilitar la labor etiquetadora de l@s burócratas. Obstaculicemos la creación de estereotipos vendibles y productos estéticos.

3. La creación de la masa.

La actividad revolucionaria no consiste (no debería) en preparase para una guerra convencional. Aquí el aparato institucional, aquí l@s revolucionari@s ¡ ¡Adelante y que gane el mejor! No, no sería útil ni coherente tener este planteamiento.

Para el poder son más peligrosas diez personas impredecibles e incontrolables dispersas que cien formando una masa concentrada predecible y manipulable.

“La física nazi se establece sobre estos postulados: es preciso captar esos electrones, hacerlos compactos, concentrarlos. Es preciso atrapar esa “energía” de la dispersión, de la explosión, condensarla haciéndola entrar en un proceso involutivo y, finalmente mediante la destrucción concentratoria sistemática de cada electrón, invertir la energía explosiva de la diáspora en una forma inerte, implosiva, dominables, convertible, reversible, la de la masa”.
L. Scheer.

El sistema está interesado en homogeneizar, uniformar, agrupar, concentrar a la disidencia para hacer más facil la labor de los perros pastores. Los derivados actuales del frentepopulismo y sus tácticas no hacen mas que facilitar la labor del enemigo. Su única razón para existir es el miedo que hay a las posibilidades experimentadoras que hay mas allá del rebaño y su forma de funcionar.

4. Adrenalina.

¿Cómo entonces intervenir eficaz y coherentemente en nuestro alrededor? ¿cómoimpedir que las dosis de tranquilizantes y anti-depresivos emitidas por los medios de “comunicación” reconduzcan la revuelta hacia cauces inofensivos? Eso será algo que averiguaremos a medida que vayamos experimentando.
Poder actuar como la adrenalina no sería un mal ejemplo. Una hormona que segrega el propio cuerpo y que acelera el ritmo del corazón, aumenta la tensión arterial y estimula el sistema nervioso haciendo que los sentidos estén mas alerta.

Que nuestra actividad consiga romper el anonadamiento democrático, haciendo que se resquebraje la hipnosis del consenso; ese podría ser un buen avance. Para ello parece que la manera más natural de organizarse puede ser el grupo de afinidad.

5. El grupo de afinidad.

El término requiere explicación. Afinidad se confunde a menudo con sentimiento. A pesar de no estar del todo separada, los dos términos no deberían considerarse sinónimos. Puede haber compañer@s con l@s que podemos considerar que hay afinidad pero con l@s que no nos une amistad y viceversa.

Básicamente, tener afinidad con un/a compañer@s quiere decir conocerl@, haber profundizado en el conocimiento acerca de el/la. Al crecer ese conocimiento la afinidad puede aumentar hasta el punto de hacer posible una acción conjunta; o disminuir hasta el punto de hacerla imposible.

El conocimiento de alguien es un proceso infinito que puede para en cualquier nivel dependiendo de las circunstancias y objetivos que se quieran conseguir junt@s.Un@ puede tener por tanto afinidad para hacer unas cosas y no otras. Se hace evidente que cuando hablamos de afinidad no nos referimos necesariamente a hablar de los problemas personales de cada un@, aunque esto pueda ser importante si interfiere en el proceso de conocimiento mutuo.

En este sentido conocer al/a otr@ no significa necesariamente tener una relación íntima. Lo que es necesario conocer es como piensa el/a compañer@ con relación a los problemas sociales con los que la lucha de clases se enfrenta, como cree que hay que intervenir, que métodos usaría en determinadas circunstancias.

El primer paso en la profundización del conocimiento entre compañer@s empieza con la discusión. Es preferible tener una base clara, como algo escrito, para que los variados problemas se puedan abordar bien.

Una vez está claro lo básico el o los grupos de afinidad están prácticamente formados. El conocimiento entre compañer@s sigue en relación con su actividad como grupo y al consiguiente encuentro en la realidad como tal. Mientras dura este proceso el conocimiento mutuo suele aumentar y pueden surgir lazos fuertes entre compañer@s.Esto en cualquier caso es una consecuencia de la afinidad, no su objetivo fundamental.

Suele pasar que compañer@s lo hagan al revés. Empezando cualquier tipo de actividad y procediendo a las clarificaciones necesarias luego, sin haber comprobado el nivel de afinidad necesario para hacer cosas junt@s.Las cosas se dejan al azar, como si algún tipo de claridad pudiera surgir del grupo solo por su creación. Por supuesto, esto no pasa: el grupo o se estanca porque no tiene claro el camino a seguir o sigue la trayectoria del/a o l@s compañer@sque tengan las cosas más claras sobre lo que quieren hacer mientras l@s otr@s se dejan llevar, normalmente con poco entusiasmo o compromiso real.
Por otro lado el grupo de afinidad encuentra su potencial máximo y está creado con la acción como objetivo, basándose no es n la cantidad de miembros, sino en la fuerza cualitativa del número de individu@s que trabajan junt@sen un proyecto que han desarrollado junt@s mientras avanzan. De ser una estructura específica del movimiento anarquista y el conjunto de actividades que presenta: propaganda, acción directa, producir un periódico, trabajar en una organización informal, etc. (...)

6. Conexión.

Teniendo como objetivo la conflictividad permanente no merece la pena ya hablar de modelos “correctos” de organización ni de organizaciones permanentes. Más bien parece que la mejor manera de conectar dependerá por un lado de las necesidades que haya en ése momento y lugar concretos; y por otro de la confluencia de proyectos, estrategias o prácticas.

Lo mismo vale para el nivel en que se desarrolle la relación; desde el simple intercambio de información hasta el desarrollo de proyectos conjuntos hay posibilidades ilimitadas.

Lo que si parece claro es que si no existe ningún tipo de comunicación, debate o intercambio de experiencias se hará muy difícil desarrollar una dinámica propia sin ahogarnos en un vaso de agua. Para no depender de la trayectoria que siganotr@s debemos establecer criterios propios sobre la base de lo que nos rodea, y para ello se hace necesario algo más que traducir textos escritos en otro momento y/o en otro lugar.

7. Papelería.

El sistema intenta anularnos inculcándonos desde pequeñ@s que somos capaces de mucho menos de lo que somos en realidad capaces de hacer. Convendría pues dejar de lado el todocatastrofista y las lamentaciones pseudocristianas sobre lo mal que va todo y centrarnos mas en intercambiar experiencias, aportar información útil y mostrar ampliamente las ocasiones en las que se ha hecho daño al poder, sean estas pequeños o grandes acontecimientos.

Se editan muchas cosas, casi todas pretenden lo mismo; unas por medio del humor; otras del llanto pero la gran mayoría de ellas se hacen casi por compromiso o para ocupar el tiempo en algo, el resultado es que leída una, por logeneral un@ se las ha leído todas.

Para que se nos entienda deberíamos hablar claro y dejar los lenguajes codificados para l@s intelectuales, l@s científic@s y l@s jugador@s de mus.

El poder trata de mantener a la población bajo control por medio del miedo que inspira. Para ello el sistema trata de imitar la imagen tradicional que se tiene de l@s dios@s; invisibles pero presentes en todos lados. Contrarrestando esta idea mostraremos su vulnerabilidad. Esto podría hacerse desmitificando y señalando a l@s enemig@s reales y tangibles, explicando que es a lo que se dedican y que es lo que más daño les hace; sean estos instituciones, empresas o “profesionales”.

En cada conflicto concreto parece necesario también señalar a l@s recuperador@s y sus intenciones, para evitar en lo posible que las luchas sirvan al sistema para, una vez engullidas, fortalecerse todavía más.
Por último insistir en el necesario debate para el que tiene que servir estas publicaciones. De nada sirve que creamos tener las cosas claras en nuestro círculo más próximo si no podemos intercambiar opiniones con otras gentes, para darnos cuenta de que las cosas se pueden enfocar de otras maneras.

Este texto fue editado en el estado español en forma de libelo anónimo. El apartado 5 (El grupo de afinidad) es una traducción del número 5 de la revista inglesa Insurrection.


Fuente: http://flag.blackened.net/pdg/textos/textos/propuesta.htm